EL CASO VITOLO (2): ¡¡ENSÉÑAME LA PASTA!!

10 AGO 2017

Derecho Deportivo

Gerardo Siguero Muñoz

gsiguero@codeabogados.com

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El llamado “Caso Vitolo” ha generado enorme interés en este blog jurídico. Por ello, más allá del primer artículo que elaboramos sobre este caso, que fue muy genérico y precipitado (para cubrir con celeridad la demanda de información), hemos decidido realizar nuevas publicaciones que expliquen al gran público varios de los aspectos concretos de este litigio entre el club de origen, el Sevilla FC SAD, el propio Vitolo, y los clubes de destino del jugador, la UD Las Palmas SAD y, presumiblemente, el Club Atlético de Madrid SAD.

 

En el presente artículo vamos a analizar, siguiendo la línea de todos nuestras publicaciones (es decir, máximo rigor jurídico pero con un lenguaje para todos los públicos) uno de los aspectos más interesantes de este conflicto jurídico: ¿cuánto dinero puede exigir el Sevilla FC a los posibles infractores? Partiremos de una premisa inicial de sobra conocida: que el jugador renovó su contrato por un acuerdo privado, mediante un contrato verbal u escrito que no llegó a formalizarse nunca en el contrato federativo (supuestamente tras recibir, una vez acordada la renovación consensual con el propio Sevilla FC, una oferta superior del Club Atlético de Madrid), habiendo ampliado su cláusula de rescisión de 35 a 50 millones de €. Por tanto, el depósito realizado por el jugador en la LNFP para extinguir su vinculación con el Sevilla FC sería insuficiente y Vitolo habría infringido el principio de estabilidad contractual contenido en los artículos 13, 14 y 17.1 del RETJ de FIFA de 2016, dado que la penalización contractual para romper el contrato no se habría satisfecho en su totalidad.

 

Las indemnizaciones económicas: antes de entrar en materia, es preciso comentar brevemente el concepto de “indemnización por daño”. El llamado “derecho de daños” es restrictivo. Las indemnizaciones por daño existen para compensar el daño real y efectivo. Es decir, la indemnización no es una multa o pena para el agente dañoso, ni un negocio lucrativo para el agraviado. Se trata de reparar el daño real sufrido (y demostrado). Y ésto es así tanto en el derecho continental (es decir, europeo), como en el sistema de derecho anglosajón (el “Common law”, si bien aquí los daños punitivos sí modifican este sucinto resumen y, sobre todo, distorsionan la imagen pública de esta institución). En cualquier caso, lo importante en relación a este artículo es explicar que las indemnizaciones son una institución restrictiva, que existen para reparar el daño real sufrido, y que dicho daño hay que demostrarlo.

 

El daño en el derecho deportivo: tras este breve resumen, hay que tener presente que tanto la FIFA como el TAS se rigen por el derecho suizo, que deriva del Código de Napoleón. A nivel del derecho de daños, nos movemos en el terreno del derecho continental. En este caso, sólo se indemniza el daño real demostrado, y además, se hace de forma restrictiva (es decir, en caso de dudas, no se indemniza). Pues bien, esta brevísima introducción es necesaria para explicar el por qué las resoluciones de la FIFA sobre indemnizaciones por incumplimientos de contratos relacionados con la transferencia de jugadores de fútbol y por qué los propios laudos del TAS que ponen fin a estos litigios han seguido una línea muy conservadora, restrictiva como decimos. Por ello, en los primeros casos de la Doctrina deportiva las indemnizaciones han sido, a nivel cuantitativo y cualitativo muy escasas. Con la puntual excepción del “Caso Mexés”, las instituciones deportivas han recurrido a criterios para cuantificar el daño contractual muy conservadores y, probablemente, muy distantes del daño real provocado. Probablemente, por falta de pruebas por parte de los demandantes, todo hay que decirlo.

 

Los criterios del TAS: para este artículo hemos recurrido a analizar, únicamente, la Doctrina del TAS más reciente, en concreto, los “leading cases” entre 2005 y 2016 (al menos, los hechos públicos hasta la fecha). El motivo de analizar sólo los laudos del TAS es que son las decisiones que ponen fin a los litigios de derecho deportivo, en particular, los relacionados con asuntos FIFA. Pero también porque son técnicamente mucho mejores que las resoluciones de los organismos de la FIFA que resuelven, en primera instancia, este tipo de conflictos. Pues bien, el TAS ha venido estableciendo una Doctrina oscilante en esta materia que se ha venido perfeccionando con el paso de los años. En especial, los casos “Matuzalem” y “De Sanctis” (de 2008 y 2010) han sido los principales referentes, y son habitualmente citados en los laudos posteriores del TAS por los árbitros encargados de cuantificar las indemnizaciones por incumplimiento de estos contratos. Posteriormente vamos a enumerar, en un cuadro resumen adaptado a las circunstancias del “Caso Vitolo”, las distintas posibilidades que se podrían plantear en este litigio, derivadas de un resumen de toda esta Doctrina arbitral. Antes de eso, es imprescindible explicar algunos de los conceptos elaborados por la Doctrina del TAS para cuantificar dichas indemnizaciones por ruptura de contratos deportivos de futbolistas:

 

  • Pacto contractual específico: no necesita mucha explicación. Se trata de aquellos supuestos en los que los propios contratos regulan el régimen de incumplimientos y las consecuencias derivadas de éstos. En nuestro caso, se concretan en las cláusulas de rescisión, que son las que permiten “romper” este tipo de contratos de forma legal.

  • Especifidad del deporte: es un criterio muy utilizado por el TAS. En los primeros años de su utilización (ahora ha evolucionado), terminaba suponiendo una valoración del jugador cuyo contrato se incumple materializada en 6 meses de su salario (incluso en este caso había también discusión, pues se debatía entre el salario del contrato inicial, o del nuevo).

  • Remanente del contrato incumplido: es otra forma de valorar el contrato incumplido, valorando al futbolista y los daños por el incumplimiento de su contrato en la totalidad de su remuneración pendiente de pago (pues es el valor que el club agraviado estaba dispuesto a destinar por dicho disfrutar de los servicios del dicho jugador).

  • Parte no amortizada de la inversión en el jugador: supone una solución sensata y muy sencilla de utilizar: acudir a la propia contabilidad que valora como activo económico el contrato del jugador. Se recurre al valor contable del jugador para cuantificar los daños sufridos por la pérdida de su contrato. No hace falta mucha imaginación para utilizar a este criterio, aunque curiosamente se ha utilizado poco (el “Caso Mutu” fue paradigmático).

  • Valor de mercado del jugador: la pérdida de oportunidad del club agraviado por no pedir aprovechar una eventual transferencia del jugador. Es un criterio muy lógico pero que también se ha utilizado poco, en especial, por falta de pruebas de dicho valor. Soy de la opinión de que, con el paso del tiempo (y dado la “exuberancia irracional” del mercado de transferencias de jugadores de fútbol que estamos experimentando hoy en día), habrá que recurrir más y mejor a estos criterios. Aunque siempre habrá que considerar que dado que el derecho de daños es restrictivo, este valor deberá ser acreditado por el reclamante. Nada nuevo que no se venga a haciendo desde hace años en otro tipo de litigios, por supuesto.

  • Coste de reemplazo del jugador: otro criterio muy evidente para el sentido común y poco utilizado en la práctica. El TAS lo comenzó a aplicar en el “Caso De Sanctis” en 2010 en un laudo sumamente interesante. La forma de calcular dicho coste de reemplazo incluía la contratación de 2 futbolistas en este caso (por la importancia del jugador a sustituir), tomando en consideración tanto aspectos positivos como negativos. Los primeros para incrementar la indemnización, los segundos para reducirla. Es quizás uno de los casos más interesantes por el esfuerzo que realizar el TASA para aplicar una solución justa y adaptada a la realidad del mundo de fútbol. Y abre la puerta a muchas posibilidades indemnizatorias.

  • Daño deportivo/Daño de imagen/otros: aquí introducimos en “cajón de sastre” de múltiples circunstancias que pueden servir para terminar de ajustar la indemnización. Se aplican en raras ocasiones (por falta de pruebas una vez más y por tratarse de conceptos más abstractos). Elementos a considerar y que podrían tener relación con el “Caso Vitolo”: la condición de capitán del jugador, su estatus de internacional con España, su valor publicitario como jugador de referencia, e incluso que termine siendo inscrito por un rival directo (siempre que se acabe en el Club Atlético de Madrid en el mercado de invierno y que se demuestre la implicación de este equipo en la extinción del contrato de Vitolo). También el daño a la imagen pública sufrido por el Sevilla FC sería considerable como un posible agravante. También hay circunstancias atenuantes, como la fecha en que ocurrió, y el hecho de recibir una suma importante de dinero a cambio. Recordamos que estamos ante un brevísimo resumen.

 

Las posibilidades concretas para Vitolo: bien, tras un repaso sucinto, sencillo y sistemático de los conceptos indemnizables más importantes para el TAS en su Doctrina, pasamos a establecer, en un cuadro simplificado, todas las opciones posibles, partiendo de una serie de elementos e hipótesis que no son del todo seguras. Los datos considerados para plantear estas opciones se exponen a continuación:

Hipótesis de los datos relativos al jugador Vitolo:

  • Salario anual nuevo bruto con Las Palmas/Atlético de Madrid = 9 millones de euros

  • Salario anual bruto contrato incumplido con el SFC (tras renovar) = 7 millones de euros

  • Salario anual bruto antiguo contrato con el SFC = 4 millones de euros

  • Duración contrato nuevo con Las Palmas/Atlético de Madrid = 4 años.

  • Duración del contrato nuevo incumplido con el SFC (tras renovar) = 4 años

  • Duración pendiente del contrato antiguo con el SFC = 2 años

  • Ofertas recibidas para adquirir al jugador = 25 millones en 2016.

  • Cláusula de rescisión del contrato antiguo con el SFC = 35 millones €.

  • Cláusulas de rescisión del contrato nuevo incumplido con el SFC (tras renovar) = 50 millones de €.

Otros elementos a considerar:

  • Nolito = transferencia 9 millones + 3 años de salario a 5 millones brutos = 24 millones.

  • Jugador 2 (¿Jovetic?) = transferencia 10 millones + 3 años de salario a 5 millones brutos = 25 millones.

 

 

RESUMEN DE INDEMNIZACIONES SEGÚN JURISPRUDENCIA DEL TAS 2005-2016

 

 

CONCEPTO INDEMNIZABLE

 

ELEMENTOS

A AÑADIR (+)

 

ELEMENTOS A DESCONTAR (-)

 

 

INDEMNIZACION

 

Pacto contractual específico

 

Cláusula rescisión nueva

 

Cláusula rescisión antigua

 

15 millones €

 

 

6 meses salario jugador (E.D.)

 

Contrato nuevo SFC

 

 

Contrato antiguo SFC

 

2’5 millones €

 

Remanente del contrato incumplido SFC (tras renovar)

 

Salario antiguo

 

Salario nuevo

 

Sin sentido para este caso

 

Remanente del contrato incumplido + E.D.

 

Contrato nuevo bruto + 6 meses

 

 

 

 

40,4 millones €

 

 

Parte no amortizada inversión del jugador

 

 

Valor en contabilidad = incierto

 

 

 

Incierto

 

 

Valor de mercado del jugador/pérdida de oportunidad

 

Ofertas recibidas = incierto

 

Valor obtenido =

¿35 millones €?

 

Sin sentido para este caso

 

Coste de reemplazo/daño emergente

 

 

Valor de los sustitutos (2j)

 

Coste de mantenimiento del contrato incumplido

 

25 m €

 

 

Coste de reemplazo/daño emergente + pérdida de oportunidad

 

Valor de los sustitutos (2j)

+

Pérdida de oportunidad

 

Coste mantenimiento del contrato incumplido

 

Al menos

25 m €

 

Coste de reemplazo + daño deportivo (E.D).

 

 

Valor de los sustitutos (2j)

+

ED

 

Coste mantenimiento del contrato incumplido

 

29,5 m €

 

Coste de reemplazo + daño deportivo (E.D) + daño moral/imagen

 

 

Valor de los sustitutos (2j)

+ ED

+ Daño moral

 

Coste mantenimiento del contrato incumplido

 

Al menos

29,5 m €

 

 

La solución más probable: vemos en el cuadro inmediato anterior que las posibles indemnizaciones oscilarían entre 40,4 millones de euros (por el valor total del contrato incumplido considerando los salarios del jugador) y entre los 2,5 millones de euros por los 6 meses de salarios entendidos como especificidad del deporte. Para el TAS, por seguridad jurídica (quizás el concepto universal más estimable en todos los estados de derecho), la mejor solución, en caso de existir, serían los autoregulación de los afectados: es decir, lo que establezca el propio contrato, en este caso, la nueva cláusula de rescisión (es además la solución que prioriza el legislador deportivo por la literalidad del art. 17.1 del RETJ). Ajustando (por el principio de indemnidad del derecho de daños) dicha compensación al daño efectivamente sufrido: en este caso, 15 millones de euros que sería la diferencias entre la cláusula nueva y la antigua. Otras soluciones se nos antojan injustas y poco adecuadas a este caso (hay que entender que hemos hecho un análisis de los conceptos utilizados, despojados de las peculiaridades del caso concreto, en especial, debe considerarse que en muchos de estos supuestos los árbitros del TAS están buscando soluciones para proteger a un jugador cuyo contrato ha sido extinguido, sin justa causa, por su propio club-empleador; como es lógico en estos casos los cálculos y métodos difieren enormemente de cuando es el jugador quien rompe su contrato y firma por otro equipo, cada caso es un mundo). A estas cantidades se le podrá añadir otras sumas de dinero, difíciles de cuantificar en este momento, para compensar el daño a la imagen del club, e incluso el daño deportivo, tanto por lo que representa el jugador (para la afición y patrocinadores, por ejemplo), como para el caso de que termine jugando en un Atlético de Madrid, rival deportivo directo del Sevilla FC en los últimos años (de hecho, en un caso reciente el TAS consideró esta circunstancia para un jugador originario del Sporting de Portugal que pasó a jugar, tras estar en un tercer equipo, en el Benfica, su rival histórico). El “Caso Vitolo” se vislumbra apasionante desde todos los puntos de vista: desde la perspectiva del propio incumplimiento (punto de partida necesario) y desde la perspectiva económica. Probablemente nos encontramos con un caso de importancia similar a los casos “Mutu”, “Ilsinho”, “Matuzalem” o “De Sanctis”, que va a marcar Doctrina futura como uno de los casos del derecho deportivo más importantes de los próximos años en Europa. Habrá que estar atentos.

 

Gerardo Siguero.

Derecho mercantil y deportivo.

Nota: La imagen de cabecera pertenece a la película "Jerry Maguire" (1996) y es propiedad de TriStars Pictures, Gracie Films y Vinyl Films;  se utiliza en este artículo con fines docentes, explicativos y de investigación jurídica al respecto del texto del artículo, al amparo de la ley de propiedad intelectual.

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