El rescate de Toys`R`Us: un logro del derecho concursal en España.

20 NOV 2018

Concursal

El derecho concursal España, por muchos motivos y circunstancias (sobre todo, de política legislativa y económica), apenas sirve para liquidar negocios o empresas con problemas. Rara vez la Ley y las Administraciones permiten salvar empresas, con serios problemas, pero con auténtico potencial. Nótese que decimos la Ley y las Administraciones, recalcando que, en efecto, son los responsables políticos, en su doble vertiente legislativa y gestora, los que impiden que el derecho concursal puede tener una verdadera naturaleza salvadora de empresas o negocios.

También hay que decir que no toda empresa merece ser salvada: hay muchos intereses en juego, y muchas formas de ver el problema. Los competidores de la empresa en situación insolvencia no quieren que ésta se salve, mucho menos, reforzadas por la salida del concurso; el argumento es fácil de resumir: yo cumplo con mis obligaciones y pago mis deudas, no quiero que mi competidor se aproveche, sanee sus cuentas y se reorganice y vuelva al mercado a competir conmigo. En estos casos, se critica una suerte de “competencia desleal” por el concursado, que incluso se acrecienta a nivel internacional con la prohibición de las “ayudas de Estado”. A veces, hay quienes prefieren que la empresa se liquide para adquirir los activos en condiciones ventajosas: fondos de inversión, bancos acreedores o incluso estos mismos competidores. Por supuesto, hay muchos interesados en salvar la empresa: los accionistas o socios, los trabajadores directos o indirectos, las Administraciones acreedoras (éstas con el único argumento de cobrar el 100% de sus créditos), etc… También aquí hay mucha teorías y doctrinas.

Finalmente, tenemos un tercer grupo de opinión, probablemente más objetivo: formado por aquellos teóricos, académicos e investigadores en materia legal-económica que defienden que la solución debe ser neutra: hay que salvar a la empresa únicamente si, objetivamente, merece  la pena para la economía o para el mercado. Hablan, entre otros conceptos, de “proteger valor”. No de defender intereses particulares. Estas voces se han originado, principalmente, en países de cultura anglosajona donde el derecho de insolvencias se ha venido desarrollando desde hace más de un siglo. Desarrollo que ha sido, primero, legal y real, es decir, aplicado a situaciones prácticas e individuales. Pero de forma paralela, repensado y analizando por académicos y teóricos que, analizando los casos reales, desde un punto de vista ajeno, han venido teorizando sobre qué es mejor para la sociedad y el mercado. No para los individuos o interesados directos.

Tras esta introducción, necesaria para ponernos en situación, vamos a comentar de forma breve la insolvencia de TOYS`R`US en España, pues ha supuesto todo un logro desde el punto de vista concursal, se han salvado, por el momento, más de 1.000 puestos de trabajo. Lo que se ha hecho, de forma poco habitual, no es discriminar a sus acreedores: las compañías suelen salvarse protegiendo parte de su deuda, y despreciando aquella que no se necesita para las operaciones de reestructuración de pasivo. Lo cual es lógico. No puedes pagar a todos, los intereses y posturas son muy diferentes entre los afectados, y hay que optar por la decisión más inteligente. Lo realmente llamativo de este caso, es que la operación se ha realizado con la protección y herramientas del derecho concursal, pero sin acudir a los mecanismos habituales de los procedimientos de insolvencia: en este concurso de acreedores no hay ni quitas ni esperas.

En este escenario, y resumiendo mucho, TOYS`R`US se encontró que 1) Debía 957 millones de euros a sus acreedores (la mayor parte de esa deuda provenía de una financiación corporativa a escala mundial por emisión de bonos senior al 12% de interés); 2) Sus activos por valor de 150 millones de euros no eran suficientes para satisfacer toda esta deuda, generada por garantizar financiación de todo el grupo a escala mundial; 3) Los 26 inmuebles del grupo en España y Portugal  (pertenecientes a diversas sociedades) iban a ser absorbidos y liquidados por los acreedores mundiales al estar hipotecados en garantías de estas deudas del grupo. Los ejecutivos de la multinacional en España, sin embargo, consideraban que el negocio era económicamente viable, y que se iba a destruir por razones estrictamente jurídicas. Por ello, buscaron una solución legal, y la encontraron.

Presentar el concurso de acreedores de TOYS`R`US IBERIA REAL ESTATE (y de sus sociedades conexas), paralizando así la ejecuciones reales sobre todos los inmuebles del grupo, y blindando las posibilidades de resolución de los contratos de las tiendas en régimen de alquiler. Se conseguía así mantener la actividad de 53 de sus tiendas, y mantener los puestos de trabajo de 1.300 empleados. En realidad, se estaba ganando tiempo para buscar algún inversor. Se activaron algunas medidas concursales para discutir la cuantía de las deudas del grupo y su categoría concursal, de nuevo, para ganar tiempo y para favorecer una reestructuración concursal que permitiese salvar a la compañía.

Y se consiguió. Sin reestructurar la deuda con instrumentos concursales (es no decir, no se utilizó ni un acuerdo de refinanciación de deuda financiera ni un convenio de acreedores). La estrategia, en este sentido, ha sido muy innovadora:

1º) Se planifica una reestructuración interna, de la deuda financiera del grupo, con el apoyo de un grupo inversor (en este caso, GREEN SWAN). Pero, eso sí, dentro del concurso de acreedores para aprovechar todas las ventajas jurídicas y económicas que permite el procedimiento concursal. En esta ocasión, “el paraguas del concurso”, fue realmente eficaz.

2º) Se pide al juez del concurso que apruebe todas las medidas de reestructuración interna:

  • Préstamo hipotecario de 65 millones de dólares para obtener financiación para todo el grupo, con garantía real de de la totalidad de los activos inmobiliarios del grupo. De estos 65 millones, 32’9 millones van destinados a pagar (y cancelar), toda la deuda concursal financiera del grupo por los bonos anteriores.
  • Prenda sobre el cash-flow de los contratos de arrendamientos de la filial inmobiliaria y sobre la totalidad de las cuentas corrientes del grupo, como segunda garantía de este préstamo anterior.
  • Obtención de 1’2 millones de euros para pagar todos los créditos contra la masa y concursal (trabajadores y proveedores, dado que parte de la deuda concursal se ha reestructurado con el préstamo anterior).
  • Concesión de un préstamo, intragrupo, para financiar la campaña de Navidad de 2018, por el importe restante de los 65 millones de dólares antes mencionados (clave para salvar a la compañía, en el sector económico del juegue el 65% de la facturación anual depende los meses de noviembre y diciembre, campaña de Navidad y BlackFriday).[1]

Así, acudiendo a un concurso de acreedores “inminente” (la deuda y los problemas no eran de las empresas de la Península Ibérica, sino del grupo TOYS`R` US a nivel mundial), se pudo salvar la compañía. Reestructurarla a nivel societario, financiero y laboral (se pasó de 1.300 a 1.000 trabajadores) y salvar riqueza y puestos de trabajo. La operación es compleja y el recurso al procedimiento concursal, en esta ocasión, muy acertado. Se corrió un riesgo, muy bien medido, y se obtuvo un resultado excelente, tanto en términos jurídicos como empresariales y económicos. Todo un éxito para los implicados, para todos. Al menos, por ahora, porque en los negocios el éxito o el fracaso, casi siempre, va a depender del momento en que se quiera hacer el análisis correspondiente.

En este caso, se protegió valor y no se recurrió a ninguna operación de “diezma o criba concursal”. No hubo deuda insatisfecha ni lugar a debate valorativo. No se dieron ventajas de Estado, ni ayudas públicas. No se ha salvado una empresa ineficiente. Sólo ha tenido lugar reestructuración de un grupo, muy compleja, acudiendo a un procedimiento legal muy garantista y protector. Un acierto jurídico, bastante veloz, además, para los “tempos” de la Justicia española. Cuando el derecho concursal, junto con el resto de herramientas jurídicas, sirven para proteger valor, hay que felicitarse y aprender de ello. Quién sabe cuándo puede volver a ser necesaria una estrategia de este tipo…

Gerardo Siguero Muñoz.

CODE ABOGADOS. Derecho Mercantil y Deportivo.


[1] http://www.expansion.com/empresas/distribucion/2017/11/18/5a106bd6e5fdeaec398b4631.html