Problemática jurídica del ¿frustrado? traspaso de Emiliano Sala.

6 MAR 2019

Derecho Deportivo

Sergio Barrasa Anton

Una vez que los restos mortales del futbolista Emiliano Sala descansan en su pueblo natal de Progreso (Argentina), es previsible que el conflicto entre los clubes Cardiff City y Nantes se intensifique debido a la negativa del primero a pagar los 17 millones de euros pactados por la transferencia del jugador. Según algunas fuentes, Nantes ya habría reclamado ante la FIFA el primer pago que debería haberse efectuado en enero. Además, otro club francés, el Girondins de Burdeos, también entraría en juego pues era titular del 50% de los derechos económicos del argentino.

Este es un caso único y que es difícil que se vuelva a repetir pues si el jugador hubiera entrenado con el Cardiff, no habría discusión posible. Pero como no es así, surgen múltiples dudas al respecto. ¿Se ha consumado el traspaso a todos los efectos?

Antes de entrar en los detalles particulares, tenemos que adelantar algunos aspectos importantes. En toda transferencia de un jugador, ya sea nacional o internacional, se deben firmar un mínimo de dos contratos. El contrato de trabajo entre el nuevo club y el jugador; y un contrato de transferencia entre ambos clubs.

A fin de proteger al jugador, la normativa FIFA no permite que el contrato de trabajo se supedite a ninguna condición como podría ser la consecución de un permiso de trabajo o unas pruebas médicas (por eso el reconocimiento médico se hace siempre antes de firmar dicho contrato).

Por otro lado, el contrato de transferencia puede (y suele) estar condicionado a determinados actos o eventos. Ejemplos de estas condiciones son la superación de unas pruebas médicas, la firma del contrato de trabajo entre el nuevo y el jugador en un plazo determinado o la inclusión de los datos de la transferencia en la plataforma TMS de la FIFA.

En este caso, viendo que el jugador fue presentado por el Cardiff City podemos suponer que estos dos contratos y sus requisitos sí se cumplieron. Así como que el famoso Certificado de Transferencia Internacional fue recibido en tiempo y forma. El jugador solamente estaba pendiente de cambiar su residencia a la capital galesa. Y he aquí el quid de la cuestión. Un comentario del Director General del Cardiff City Ken Choo hacen ver qué argumento podrían esgrimir los galeses. En declaraciones a la prensa británica, el directivo dijo: “Cardiff City no tenía jurisdicción sobre el jugador”. ¿Qué quiere decir con esto? ¿Por qué es relevante?

Esta afirmación se refiere a que el jugador se halle bajo su esfera de influencia o control. En la normativa internacional sobre compraventa de mercaderías existe regulación referida a determinar cuándo una parte tiene jurisdicción sobre el bien objeto de compraventa y por ello se considera que ya lo ha adquirido (si es el comprador) o aún no lo ha transferido (si es el vendedor). Por ejemplo, si un producto sale de la fábrica del vendedor pero no llega al puerto donde debía ser transportado hasta el país del comprador, es muy probable que se considere que la responsabilidad era del vendedor y por lo tanto, no podría reclamar el precio al comprador.

¿Cuál es el problema de esta argumentación? Pues cómo todos sabemos, los jugadores de fútbol son personas y no mercaderías. Son trabajadores altamente cualificados en los que las empresas empleadoras (clubes) se compensan unas a otras por la pérdida/adquisición de sus servicios. En el supuesto de la que la FIFA aceptara la argumentación de los británicos, asimilaría a los jugadores con mercaderías, lo cual para los que suscriben sería inaceptable.

La estrategia del Cardiff City no está exenta de lógica desde el punto de vista empresarial. La Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA podría tardar más de un año en resolver la cuestión y la sanción más probable que se le impondría en caso de fallar en su contra es el pago de un interés legal del 5%, salvo que los clubes hubieran pactado otro interés en el contrato. Además, aún podrían apelar la decisión de la FIFA ante el Tribunal Arbitral del Deporte dilatando aún más el procedimiento.

Pero podemos ir más allá. Las responsabilidades derivadas a nivel federativo, es decir, a instancias de FIFA parecen haber quedado claras, sin embargo, está demostrado que este dramático suceso traerá a una serie de nuevas costumbres en materia contractual. Sin ninguna duda dentro de los denominados transfer agreements  entre clubes, sin embargo es posible que en los contratos laborales entre el jugador y el club se añadan o modifiquen algunas cuestiones.

Es bien sabido por toda la sociedad, que muchos futbolistas o deportistas de élite con ingresos notables, hacen uso regular de vuelos privados mediante operadoras o incluso tienen sus propios aviones, surge la duda si esos vuelos privados, y en concreto el de Emiliano Sala, cumple con la normativa vigente en materia de seguridad para este tipo de servicios y, a su vez, si el uso de este servicio puede o no considerarse como una actividad de alto riesgo para el deportista.

Así pues es común en el contrato laboral del deportista con su Club se pacten o se impongan mejor dicho por parte del Club una serie de “prohibiciones” a realizar por parte del deportista, es decir, la prohibición de la practica de deportes de riesgo con el objetivo de no poner en peligro la integridad física del deportista.

Por tanto, ¿podemos considerar que el jugador argentino tomó una decisión que ponía en riesgo su integridad física pudiendo incumplir estas cláusulas si se encontraban recogidas en su contrato?

Ciertamente, debemos aclarar que no es lo mismo el simple hecho de coger un avión por medio de una compañía, es decir el denominado vuelo comercial, que escoger, por el contrario, un vuelo privado.

Como bien apunta el renombrado abogado Philippe Renz en su artículo Air Transport: What are the Legal and Financial Risks for Clubs?[1] Las regulaciones de la aviación civil internacional tienen su origen en las normas y prácticas recomendadas emitidas por el Organización de Aviación Civil Internacional[2], una organización de las Naciones Unidas con sede en Montreal. Tales directrices deben ser y son aceptadas por cada país y la UE en su integridad, así como de aplicación en materia de mantenimiento y seguridad de la aeronave. De este modo, según apunta el Autor en su artículo los requerimientos y controles de seguridad no son iguales para los aviones de carácter comercial y los de carácter no-comercial o privado, de hecho, estos últimos, sus operadores, no están obligados a cumplimentar tantos exámenes de seguridad y tanto control por parte de las Autoridades pertinentes sobre el estado de las aeronaves.

Aclarado lo anterior, que los jugadores decidan contratar este tipo de servicios de vuelos privados puede constituir cierto riesgo en vista de que los requerimientos de mantenimiento y seguridad a los que estas aeronaves y los operadores deben superar.

Como hemos apuntado antes, es común que en el propio contrato laboral, en un anexo a este o incluso en la normativa interna del Club para los jugadores profesionales se establezcan una serie de prohibiciones o abstenciones que el jugadores debe cumplir en aras de no realizar actividades que pongan en riesgo su forma física. Dentro de dichas clausulas suele ser establecido la prohibición de practica de esquí, de partidos no oficiales de futbol sin consentimiento del club, deportes de riesgo extremo…etc. 

Ahora bien, después de este trágico suceso, ¿decidirán los clubes incluir en el contrato laboral la prohibición de viajar en operadores que no cumplan una serie de garantías?, parece loable que intenten incluirla o al menos limitarla a un consentimiento expreso por parte del club al uso de dicho servicio. Su prohibición podría dar lugar a ciertas controversias en cuanto a la validez de dichas clausulas y a la limitación del derecho del jugador al libre movimiento, sin embargo, y debido a la especialidad que ostentan los deportistas de elite, en este caso futbolistas, que su mayor activo es su propia forma física, resulta comprensible que se limite este uso a ciertos operadores que ofrezcan garantías.

Pero sin duda, tanto los clubes como los jugadores deberás estar más atentos que nunca a sus pólizas de seguros relativas a estos desplazamientos con el objetivo que puedan cubrir todo el daño, en su totalidad, incluidos los deportivos en caso de accidente. Nada fácil esto.

 

Luis de Oleza de España.

Sergio Barrasa Antón.

CODE ABOGADOS & PARMARS SPORTS Derecho Mercantil y Deportivo.

 

[1] Air Transport: What are the Legal and Financial Risks for Clubs? - Football Legal

[2] https://www.icao.int/about-icao/pages/es/default_es.aspx