Respuestas al cese de Lopetegui: luces y sombras de una decisión deportiva.

13 JUN 2018

Derecho Deportivo

Gerardo Siguero Muñoz

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Cumpliendo con la vocación de este blog vamos a hacer unos comentarios sobre la situación actual de Julen Lopetegui tras su destitución como entrenador y seleccionador del primer equipo nacional que representará a España en el próximo Copa Mundial de la FIFA de Rusia 2018.

Analizaremos la situación desde un punto de vista jurídico y deportivo, sin hacer referencias a opiniones personales y partiendo de la base de que el contrato de Julen Lopetegui contenía una condición liberatoria (vía cláusula de rescisión o similar) de 2 millones de €.

Situación Jurídica:

Recordaremos, como hemos hecho otras veces, que un deportista profesional tienen la naturaleza jurídica de un empleado o trabajador. Para los jugadores de fútbol, hay que aplicar tanto el Estatuto de los Trabajadores como el famoso Decreto 1006/1985 de 26 de junio que regula la relación laboral de los deportistas profesionales.

Pero no así para Lopetegui. Pues un entrenador no entra en la definición legal de “deportista profesional” que se realiza en el art. 1.1 del Decreto 1006/1985, más aún, las relaciones entre los “deportistas profesionales” y las Federaciones Nacionales quedan fuera, también, de esta regulación laboral especial (apartado sexto de esa misma norma). Por tanto, Lopetegui, como entrenador que es, queda sujeto, únicamente, al derecho laboral general, como cualquier trabajador normal. Y ello, pese a que exista cierta Jurisprudencia vacilante en España sobre esta materia. Pero la solución técnicamente más correcta, a nuestro juicio, es ésta.

Y como trabajador, el cese de hoy no es más que un despido. Que puede ser procedente, improcedente, objetivo o disciplinario. La única especialidad es que, dentro del derecho laboral general, dadas las funciones del cargo de entrenador-seleccionador podríamos acudir a una norma especial, el Decreto 1382/1985, de 1 de agosto, por el que se regula la relación laboral especial del personal de Alta Dirección. Y he aquí donde puede haber cierto “juego jurídico”.

Porque, si hay un despido, evidentemente, la extinción de la relación laboral parte por la voluntad del empresario (RFEF) y no hay cláusula de rescisión alguna que pagar (que no olvidemos no es un derecho legal de un entrenador al no ser un deportista profesional). Otra cuestión diferente es que, por un acuerdo contractual, el contrato federativo de Lopetegui tuviese establecido una cláusula liberatoria de 2 millones de euros (y seguro que algunos condicionantes), y que el exseleccionador nacional la fuese a aplicar tras Mundial de Rusia de 2018. En ambos casos, no hay compensación económica a la RFEF por la extinción del contrato, dado que éste se produce por la propia decisión de al RFEF.

Más aún, la situación se invierte: en todo despido, es el empleador el que tiene que indemnizar al trabajador despedido. Y esto para TODOS los casos (salvo en los despidos disciplinarios, que son muy graves para casos excepcionales, y previa incoación de un expediente sancionador). Es decir, será la RFEF la que, en este caso, deberá indemnizar a Lopetegui por el cese de esta relación laboral. Es decir, lejos de exigir una compensación a Julen Lopetegui, la RFEF deberá pagarle una indemnización. Y llegamos a este punto, hay que responder a dos dudas.

Primera, ¿por qué tiene la RFEF que pagar al exseleccionador? Pues porque, en términos jurídicos (y teniendo en cuenta siempre que Lopetegui es un trabajador más, como cualquier otro, sólo que tiene derecho a una nómina muy superior a la mayoría) es un despido y, cuando se despide a un trabajador, hay que indemnizarlo. Las negociaciones con el Real Madrid CF no tienen, a nuestro juicio, entidad suficiente para conllevar un despido disciplinario. Desde un punto de vista emocional o de aficionados, el anuncio del Real Madrid CF de la contratación de su nuevo entrenador es un acto irresponsable y nada estético. Pero no implica ningún incumplimiento grave de sus obligaciones laborales como entrenador y seleccionador. Afirmaciones teóricas sobre su posible falta de concentración en sus funciones como entrenador son, en efecto, meras conjeturas. No hay forma de demostrarlo. Más aún, incluso con pruebas evidentes de falta de rendimiento o de un abuso en la selección de jugadores (por ejemplo, primando la selección de jugadores del Real Madrid CF por razones ajenas a los criterios de selección deportiva), sería difícilmente defendible un despido disciplinario. Pues éste exige, no sólo tener razones en el fondo, sino activar un procedimiento lento y garantista contra el trabajador (el expediente disciplinario). Lopetegui, en este caso, se va a aprovechar de un sistema pensado para trabajadores ordinarios pero que se le aplica a él aunque tenga un salario millonario. Volviendo al ejemplo de la selección deshonesta de jugadores (que ha sucedido en el pasado, por ejemplo, en Brasil o Argentina), aquí, aunque sí podría haber un incumplimiento grave y suficiente, haría falta activar el procedimiento sancionador laboral…y como el cese ha sido inmediato, por un defecto de forma, tampoco tendría derecho la RFEF a cesar a Lopetegui. ¿Parece injusto y nada práctico? Pues sí, pero es la Ley en España.

Solución práctica

Lopetegui tiene, casi con toda probabilidad, derecho a una indemnización. La duda es cuánto le corresponde: lo que pueda tener acordado en su contrato (si tiene algún punto donde este cese se puede encajar), o bien las indemnizaciones generales laborales, que en este caso oscilarían entre los 7 días del despido de alto directivo (a mi juicio el más adecuado dado el conjunto de la situación), y los 33 días por año de salario del despido improcedente.

Este caso, casi con toda probabilidad, se resolverá en las instancias laborales de la jurisdicción española. Ahora bien, siguiente cuestión, ¿no hay ninguna especialidad deportiva? ¿No tiene FIFA nada que decir o no se aplica ninguna norma especial de la RFEF?

A la segunda pregunta, el Reglamento de la RFEF no regula esta materia, y si lo hiciese, sería a favor del propio Lopetegui (art. 163, aunque regula supuestos entre clubes). A FIFA estas situaciones no le agradan, pero no las regula específicamente (entre otros motivos, porque los entrenadores no tienen tanta importancia regulatoria como los jugadores o intermediarios, que es lo que de verdad preocupa a FIFA). Si el caso llegase al CDR (Cámara de Resolución de Disputas) podríamos tener una solución digamos, específicamente deportiva, pero no creemos que sea el caso. Y tampoco se puede acudir al TAS, pues con los estatutos vigentes de la FIFA, el TAS ya no es vinculante para el deporte del fútbol

Y ésta es la realidad, explicada con verdades y pocas palabras. Partiendo de poca información, la que se ha hecho pública o la que se filtra de forma más o menos armonizada. Difícilmente vayan a encontrarse con una historia diferente, por mucho que se escriba o hable en los medios de comunicación.

Gerardo Siguero e Ignacio de la Higuera López-Frías.

Derecho mercantil y deportivo.

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